El almacenamiento de energía crece en América Latina y exige reglas claras para integrar todas las tecnologías de manera más eficiente al sistema y atraer inversión 

octubre 26, 2026

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  • LACEC, realizó el 14 de octubre de 2026 la primera sesión de su serie de webinars sobre almacenamiento de energía en América Latina. 
  • El evento reunió a expertos de OLACDE, Brasil y Chile para analizar el estado del mercado, las barreras regulatorias y las condiciones necesarias para atraer inversión en proyectos de almacenamiento. 
  • Entre las principales conclusiones: la capacidad instalada con baterías en la región se duplicó en un año; los mercados deben reconocer y remunerar los servicios del almacenamiento; y cada país debe adaptar su regulación a sus propias necesidades de flexibilidad. 

BOGOTÁ, D.C., October 14, 2026Almacenar energía cuando hay abundancia de sol o viento y utilizarla cuando más se necesita puede ayudar a aprovechar mejor las fuentes renovables. En América Latina y el Caribe, el almacenamiento se consolida como una herramienta para responder a las necesidades de flexibilidad de los sistemas eléctricos. El siguiente reto es crear las condiciones para que ese potencial se traduzca en proyectos capaces de atraer inversión y prestar servicios confiables. 

El crecimiento del mercado exige resolver preguntas concretas; qué necesita cada sistema, dónde deben ubicarse los proyectos, cómo se conectarán a la red y será el esquema de remuneración por los servicios que ofrecen. Estas decisiones son fundamentales para que el almacenamiento contribuya a integrar energías renovables y responder a los cambios en la oferta y la demanda de electricidad de los sistemas. 

Con este enfoque, LACEC, la Coalición Latinoamericana de Energía Limpia – impulsada por el WRI Centro Polsky para la Transición Energética Global, Global Renewables Alliance (GRA), Global Wind Energy Council (GWEC) y la iniciativa RE100 de Climate Group– realizó el webinar sobre el panorama del mercado emergente de almacenamiento de energía en América Latina. La primera sesión de una serie de tres reunió perspectivas de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), Brasil y Chile para identificar avances, barreras y lecciones que puedan orientar decisiones en otros mercados de la región. 

Consulta la sesión completa sobre el panorama del almacenamiento de energía en América Latina y las experiencias de Brasil y Chile.

Una región que crece con necesidades diferentes 

José Medardo Cadena, asesor del secretario ejecutivo de OLACDE, presentó datos que muestran que la capacidad instalada de almacenamiento con baterías pasó de unos 1,68 gigavatios (GW) en junio de 2025 a cerca de 3,4 GW en junio de 2026. Chile encabeza este desarrollo, mientras otros países avanzan con proyectos, subastas y cambios en sus marcos regulatorios. 

Este crecimiento ocurre en sistemas eléctricos que deben gestionar una mayor participación de fuentes solares y eólicas. Su disponibilidad cambia a lo largo del día y según las condiciones del clima, por lo que los operadores necesitan herramientas para mantener el equilibrio entre la energía disponible y el consumo. En ese contexto, el almacenamiento puede almacenar excedentes y entregar energía en otros momentos. 

Cadena recordó que las baterías son una de las opciones para otorgar flexibilidad al sistema. También cumplen un papel los embalses hidroeléctricos, la gestión de la demanda, las redes de transmisión y las interconexiones entre países. Por ello, la decisión de incorporar almacenamiento debe partir de una evaluación de las necesidades y de las alternativas disponibles. 

“No podemos lanzarnos a ciegas a incorporar sistemas de almacenamiento pensando que mientras más almacenamiento incorporemos es mejor para los sistemas. Esto no es necesariamente cierto”, señaló. Su recomendación fue identificar primero la necesidad, determinar el valor que aportaría la solución y evaluar los ingresos que permitirían financiarla. 

Reconocer los servicios para movilizar inversión 

El almacenamiento tiene mucho más potencial que solo trasladar energía de una hora a otra. También puede responder rápidamente a cambios en el sistema, apoyar la regulación de frecuencia y contribuir a atender momentos de mayor exigencia. Sin embargo, que una tecnología pueda prestar esos servicios no significa que exista un mecanismo de remuneración. 

Una de las principales conclusiones fue que los mercados deben reconocer esas funciones y establecer condiciones claras para su remuneración. Esto permite que quienes desarrollan y financian proyectos evalúen sus posibles ingresos, los costos de operación y los riesgos que asumirán a largo plazo. 

La distribución de riesgos también importa. Cadena explicó que un proyecto no debería asumir riesgos que no está en capacidad de controlar, como aquellos asociados a restricciones de transmisión. “La regulación tiene que hacer que los riesgos se asignen a quien esté en capacidad de gestionarlos”, afirmó. 

Sebastián Arbeláez, especialista de Energía de WRI Colombia, condujo una encuesta interactiva durante el webinar para conocer cómo percibían los participantes las condiciones para desarrollar proyectos de almacenamiento en sus países. El ejercicio abordó el entorno regulatorio, las barreras de inversión y las medidas que han permitido avanzar en cada mercado. 

Las respuestas destacaron dos desafíos relacionados: el acceso al financiamiento y los costos de inversión inicial, por una parte, y la necesidad de marcos regulatorios que den claridad sobre la remuneración de los servicios, por otra. Estos resultados reforzaron uno de los mensajes de las presentaciones: para ampliar el almacenamiento, los proyectos necesitan condiciones que permitan cubrir su inversión y prever cómo obtendrán ingresos durante su operación. 

Brasil busca ampliar el mercado y reducir barreras 

Isabella Sene, de la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (ABSOLAR), presentó un sistema eléctrico en transformación, en el que los consumidores también pueden producir energía y participar de manera más proactiva. En este escenario, el almacenamiento abre posibilidades para gestionar la generación y el consumo y aprovechar mejor los recursos disponibles. 

La representante de ABSOLAR destacó la necesidad de invertir en soluciones que permitan reducir el desperdicio de energía. Explicó que las subastas de baterías representan una oportunidad para consolidar el mercado brasileño y dar una señal a quienes evalúan desarrollar proyectos. 

Sin embargo, la disminución del costo de las baterías no resuelve por sí sola las dificultades para invertir. Sene señaló la carga impositiva, la falta de incentivos y los aspectos regulatorios pendientes como factores que influyen en el desarrollo de estas soluciones. 

Su intervención también mostró que el diseño de los mecanismos de contratación debe considerar las condiciones de operación de los proyectos. Las reglas sobre autorización, conexión, carga y descarga forman parte de las consideraciones técnicas que deben comprender quienes participan en este mercado. La experiencia brasileña ofrece así elementos para examinar cómo combinar instrumentos de contratación con condiciones que faciliten su implementación. 

Chile muestra la importancia de planificar y anticipar cambios 

Iván Saavedra, exjefe de Electricidad de la Comisión Nacional de Energía de Chile, presentó una lectura práctica de las decisiones que han permitido avanzar en ese país y de los desafíos que acompañan el crecimiento del almacenamiento. Explicó que el valor que una batería aporta al sistema no se convierte automáticamente en ingresos para su propietario. 

En Chile, la abundancia de generación solar durante ciertas horas crea diferencias de precio que pueden aprovecharse al almacenar energía y entregarla más adelante. Esta operación, conocida como arbitraje energético, constituye una fuente de ingresos. No obstante, esos márgenes pueden reducirse a medida que más baterías cargan y descargan en horarios similares. 

Saavedra también distinguió entre los proyectos anunciados o declarados en construcción y aquellos que efectivamente entran en servicio. Reducir las dificultades de permisos, conexión y puesta en operación es parte del trabajo necesario para que la expansión prevista se traduzca en capacidad disponible. 

“No se trata solo de instalar baterías, sino de convertir la flexibilidad en un servicio confiable y en una inversión sostenible”, sostuvo. El caso chileno ofrece una experiencia concreta, pero cada país debe adaptar sus aprendizajes a las características de su mercado y sus recursos energéticos. 

El aprendizaje entre países para escalar los proyectos 

En el cierre, Francisco Boshell (líder WRI Global del Pilar Consumo de Energía Descarbonizada) destacó que los avances de la región son heterogéneos y que esa diversidad abre oportunidades para compartir aprendizajes. “Hay grandes oportunidades de aprendizaje entre los países de la región”, señaló al recoger las conclusiones de las presentaciones. 

Las subastas fueron uno de los ejemplos mencionados. Sus resultados ofrecen lecciones sobre cómo diseñar mecanismos que respondan a las necesidades de cada país, incluida la disponibilidad de capacidad en horas críticas. La discusión también subrayó la importancia de diversificar los ingresos, más allá del arbitraje de energía, y de establecer mecanismos para medir y verificar los servicios entregados. 

Con más de 30 organizaciones involucradas, la coalición avanzará en la activación de grupos de trabajo nacionales en Brasil, Colombia y México y un grupo de trabajo regional. Estos espacios permitirán compartir experiencias, identificar barreras y definir prioridades tanto en almacenamiento como en la adquisición de energía renovable por parte de industrias y grandes consumidores. 

LACEC preparará una hoja de ruta para orientar sus actividades nacionales y regionales. El propósito es desarrollar productos de conocimiento, herramientas y recursos que ayuden a convertir los aprendizajes en decisiones y proyectos concretos para acelerar la adopción de energía limpia. 

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